“Moverse en libertad” Emmy pikler. Un trabajo inspirador para una madre de día.

images  El trabajo realizado por la doctora Pikler en los  años 70 del siglo XX me ha dejado totalmente admirada. Conozco desde hace poco tiempo estos estudios; llegué a ellos  porque este libro es una de las lecturas recomendadas en la formación como Madre de Día. Me llamó mucho la atención porque coincidía bastante con lo que de forma instintiva había podido llevar a cabo en casa con mis hijos, dejando que fuesen ellos los que realizasen sus propios logros psicomotrices  y ofreciéndoles los medios propicios para ello.

Es curioso que muchos de los recuerdos más claros y hermosos que tengo de los primeros años de vida de mis hijos estén relacionados con estos logros. Creo que ello se debe a la  alegría y satisfacción que ese momento supuso para ellos, y que afortunadamente pudieron compartir conmigo.

El trabajo de años realizado por Emmy Pikler y su equipo en el Instituto Loczy con los niños huérfanos es admirable y me sorprende que sus estudios no hayan calado ya profundamente en nuestra sociedad.

En primer lugar conmueve profundamente el interés de la doctora por proporcionar a los niños del instituto el  ambiente de respeto y atención que ellos se merecen.  La sensibilidad del equipo en este sentido resulta inspiradora, con qué respeto y amor supieron ver cuales eran las necesidades reales de los niños, no solo en relación a la psicomimages (1)otricidad y el desarrollo, si no también de a las necesidades de apego y atención amorosa, evitando de esta forma  el  síndrome de hospitalismo.  Este síndrome  puede llegar a tener repercusiones muy negativas en la personalidad de los niños huérfanos, que se traducen, ya en la vida adulta, en  problemas de adaptación a la vida social.

Hasta este momento resulta bastante fascinante la capacidad de entrega y servicio del equipo Loczy hacia esta infancia que llega al mundo en una situación tan desvalida.  Pero el asunto no termina aquí, aprovechando la situación tan especial que se vive en el instituto, la doctora Pikler decide realizar un  estudio de motricidad con los niños huérfanos, que no se hubiese podido realizar de manera tan exhaustiva en un ambiente familiar cotidiano.  De esta manera la ayuda y el servicio prestado en principio a los niños sin  hogar se hace extensivo a todos los niños, junto a sus padres y familias.

En realidad estudios como los de Emmy Pikler se hacen necesarios solamente cuando la sociedad deja de escuchar lo que los niños tienen que decir, cuando hacemos oídos sordos a lo que son las verdaderas necesidades  de los más pequeños en sus primeros años de vida; y lo que no es menos grave, dejamos de escucharnos a nosotros mismos  y a nuestro sentido común.

El bisabuelo de mis hijos  tenía en los brazos varias cicatrices, y solía contar a los pequeños de la familia la fascinante historia de cómo se las había hecho: salió una buena mañana a pasear por las faldas del monte Jálama,  cuando de repente se encontró con un temible lobo que le miró fijamente antes de abalanzarse sobre él para devorarlo, pero el abuelo, sin dudarlo un momento le metió la mano en la boca hasta alcanzar la cola del animal, y tirando de ella le dio “la vuelta al lobo” como si fuese un calcetín.

En el mundo hay muchas personas valientes y voluntariosas que le dan “la vuelta al lobo”, y sin duda la doctora Pikler es una de ellas. Gente que ante una situación muy desfavorable es capaz de darle la vuelta a la  tortilla y a través de esa vivencia ofrecer  al mundo cosas buenas.

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